jueves, 2 de diciembre de 2010

Fiestas sin pirotecnia = animales en paz.

Intentemos pasar las fiestas sin pirotecnia. Es sabido que esta pésima costumbre deja como saldo infinidad de personas accidentadas tras pasar los últimos días de diciembre. Pero esto no es lo que en realidad nos preocupa sino como repercute este show de estruendos sobre la salud de los animales.
Mucha gente no lo sabe pero los perros sufren terriblemente mientras los humanos disfrutan de semejante idiotez. Todos los años se ve gran cantidad de animales perdidos, corriendo por la ciudad con la cola entre las patas, la lengua casi hasta el piso, la mirada extraviada y un estado de alerta continuo hacia el ataque sonoro que reciben sin saber qué es lo que significa ese aturdidor sonido que les rompe los tímpanos (mucho más que a nosostros). Evidentemente lo sienten como una feroz amenaza que además de romperle los oídos promete matarlos de alguna manera. En este estado de desesperación cruzan calles, avenidas y vías en todos los casos sin siquiera mirar qué están haciendo. En muchas zonas en donde las casas tienen pileta al fondo y no tienen cerrado el perímetro del terreno aparecen perros ahogados porque caen al agua (debido a su carrera alocada escapando del bombardeo) y no pueden trepar por el borde de la piscina tras agotar sus fuerzas nadando.

Tenemos el claro ejemplo de Lalo (perrito viejo que vivía en el refugio, foto adjunta a la nota) que murió trás quedar atrapado en el alambrado de su canil en los "festejos" del día del primavera. Además de morir por quedar atrapados, desgarrados intentando escapar por el alambrado y otros, cachorritos, directamente fallecieron de paro cardíaco debido al susto incontrolable. No es muy loco pensar que un animal viejito o cachorro pueda sufrir un infarto en un estado de semejante estrés.
Es verdad que algunos perros permanecen inmutables durante el ataque, pero la mayoría, la gran mayoría, no. Solamente mírenle la cara en el momento en que suena uno de estos disparos y verán que hasta el más valiente siente algo de pavor.
Y con esta nota no sólos se pretendr ayudar a los perros sino a todos los animales en general. Un ejemplo patético es el que ocurre periódicamente en la rural cuando descargan toneladas de explosivos como festejo de fin de año. En la rural hay animales. Además está ubicada enfrente del zoológico porteño. ¿Se imaginan a la pobre jirafa, que debería estar tomando sol en la sabana africana, viendo desde las alturas de su cuello ese incendio en el cielo y escuchando ese ataque inentendible que las aturde?
Por último: La idea es tratar de que al menos haya menos explosiones este año y los siguientes. No tirar petardos, no regalar pirotecnia a todos los niños (induciendolos ya desde su más tierna infancia a que adopten esta costumbre agresiva), tratar de que otros tampoco lo hagan y proteger un poco a los animales en esos días de miedo atroz que pasan.

Ahora si nada cambia, al menos un consejo: No paseen a su perro suelto en estas fechas. Hasta el animal más obediente olvida sus lecciones aprendidas en ese momento de miedo descomunal y en lo único que piensa es en huir. Muchos perros conocidos, que pasean sueltos todo el año sin alejarse más de 2 metros del dueño, en estas fechas corren y corren hasta perderse tanto físicamente como en cuanto a sus posibilidades de sobrevivir. Para la gente que trabajamos en la protección animal, fin de año, son días complicadosi que no dan ganas de festejar nada.
Ayudalos, respetalos, por ellos en estas fechas: ¡FIESTAS SIN PIROTECNIA= ANIMALES EN PAZ!

Difusión:Amigo Animal.